Habitado

Mark Harless

Vienes, me habitas, me llenas

me sobrecoges.

Sucede en un vivir estático, en un rincón de árboles que soplan su designio para llamar al viento. Éste obedece, se enreda entre las hojas infinitas; las desnuda, se descubre, acontecen desvelándose.

La savia habla de semillas, de líquidos latidos que en forma de suspiro atraviesan sin esfuerzo el cuerpo de la tierra y toman la comisura de su boca – ésa que bebe del cielo – con un tallo frágil, con un hilo de verdes que asciende con su esperanza desde el vientre oscuro de la última Pandora.

El viento se estremece. Solo escucha el viviente ritual de los encuentros que contempla en la naturaleza volátil de las hojas, por las que se deja caer como hicieron los ángeles, para sentir el corpóreo vértigo y el aura reverberante de un primigenio paraíso.

La luna estuvo aquí, anoche, entre estas hojas – todo en ella crecía – Cóncava acunaba las noches infinitas de una mujer dormida que sueña con el viento. También así un encuentro, el aire que exhalado no oculta ya a Vulcano. Los dos soles que yacen en el mundo – uno radiante, otro latente – se revelan en el amor borrado que sueña esa mujer donde la luna estuvo.

Se cumple, así, profético, un reino de poetas visionarios, un lienzo por los siglos esculpido. Los dedos solo tiemblan de si mismos, las copas de los árboles son casas empezadas al final de cada cielo. Se retroalimentan. El pájaro y el viento, la rama, la luna, la mujer que bajo todo el engranaje de las noches espera la palabra que la fragua y que la sueña.

Mandalas, laberintos, espirales, áuricas resonancias marcando las millas náuticas de la lágrima que cayó de Venus, alcanzó a Gea, retornó al gran Logos.

Y así, las mil y una noche de un rincón bajo los árboles en el libro de las vidas. Y así el viento y los dos soles y el pigmento omniabarcante que los une, los contiene y los derrama.

A ellos, los que sueñan, profetizan, cantan, gritan, arden hasta la alabanza sagrada de los que repartieron los cielos por sus cuerpos.

A ellos…a esta yo que nunca vio las cosas como son sino cómo siento que vienen hacia mi desde todos los tiempos.

A ellos, a mí, a ti que llegas, me habitas, me llenas…

me sobrecoges.

Anneke C.Satreu 2020

4 comentarios el “Habitado

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